La presente entrada tiene su origen en las reflexiones que estamos haciendo sobre la relación escuela y familia y que se comenzó porque los participantes de la Escuela de Padres del presente curso quisieron reflexionar sobre el tema de las consecuencias cuando se realizan comportamientos no permitidos en el seno de la familia
El debate sobre Castigos y Corrección constituye el núcleo de la dimensión disciplinaria de los Estilos Educativos y la Puesta de Límites. En el contexto educativo actual, las fuentes reflejan una superación de los métodos coercitivos del pasado y una búsqueda de estrategias de corrección que promuevan la responsabilidad y el autocontrol del menor, alineándose con el estilo democrático o autoritativo.
I. Diferenciación entre castigo y disciplina/corrección
Las fuentes distinguen conceptualmente entre la disciplina y el castigo.
- Disciplina (Enseñar a Hacer Bien): El objetivo de la disciplina es enseñar a los niños a hacer las cosas bien. Disciplinar es guiar con decisión, estimular y razonar, construir la autoestima y, a la vez, corregir el mal comportamiento. La disciplina ayuda a los niños a desarrollar su autocontrol.
- Castigo (Enseñar a No Hacer Incorrectamente): El objetivo del castigo es enseñar a los niños a no hacer las cosas de forma incorrecta. Sin embargo, el castigo como tal significa «causar dolor» o «quitarle a una persona algo de valor o imponerle una actividad desagradable».
La disciplina, por lo tanto, es un concepto más amplio y positivo, y el castigo es solo uno de los elementos dentro de la disciplina, el cual debe ser utilizado de forma esporádica y con cuidado.
II. Crítica y Rechazo al castigo tradicional y al autoritarismo
Existe un consenso claro entre expertos y en la legislación sobre el rechazo al castigo físico y psicológico.
A. El castigo Físico y Psicológico
Las fuentes indican que el castigo físico («la bofetada», «el azote») es desaconsejable:
- No es Pedagógico: La bofetada no es pedagógica para quien la recibe ni terapéutica para quien la propina.
- Humillante y Cobarde: Pegar a un niño es un acto cobarde y humillante para quien lo recibe y para quien lo ejerce.
- No Educa el Autocontrol: La violencia no educa. El castigo corporal no es una técnica de disciplina. No se puede condicionar la formación humana a esporádicos «refuerzos negativos».
- Fomenta la Violencia: El castigo físico y la humillación enseñan al niño que la inmediatez de la fuerza es más útil que el diálogo y el respeto a los límites, y que cuando se es más fuerte se puede ejercer poder sobre otro para imponer la voluntad. Esto incide en el tipo de sociedad en la que se vive.
- Consecuencias Negativas: El castigo severo en la infancia (empujones, bofetadas) está relacionado con el desarrollo de trastornos y enfermedades mentales en la edad adulta. Puede generar agresividad, culpa, inseguridad, y el uso de mentiras para sobrevivir.
- Legalidad: El castigo físico está prohibido por ley en la mayoría de países occidentales, incluyendo el Código Civil español.
B. El Fracaso del Autoritarismo
El estilo autoritario, que se basa en la autoridad incuestionable y produce más castigos que refuerzos o alabanzas, busca la obediencia por la obediencia. Este modelo ha «pecado de severidad y autoritarismo» históricamente, y se ha superado el lema de «la letra, con sangre entra». El autoritarismo confunde el prestigio de la autoridad con la violencia física o la humillación.
Los castigos impuestos por padres autoritarios hacen que los hijos se vuelvan rebeldes o sumisos. El niño castigado aprende a no hacer ciertas cosas por miedo, pero no necesariamente alcanza la comprensión del inconveniente de tales acciones, alterando la relación causa-efecto de manera artificial.
C. El Problema de la Permisividad
El péndulo histórico, en huida del autoritarismo, ha llevado al extremo opuesto de la tolerancia ilimitada y la permisividad extrema.
- Educación sin Límites: La educación sin límites garantiza la educación «en y para la impunidad».
- Consecuencias de la Ausencia: Los niños que crecen sin normas y con escasez de castigos o correcciones pueden volverse pequeños tiranos, sin la capacidad de esfuerzo ni compromiso. La ausencia de corrección puede ser peor que una educación con castigos, ya que el niño no aprende a distinguir entre el bien y el mal.
III. La corrección positiva: consecuencias educativas y disciplina Asertiva
La tendencia educativa más moderna y eficaz, asociada al estilo democrático (alto control + alto afecto), promueve la disciplina asertiva y sustituye el castigo por la consecuencia inevitable.
A. Consecuencia vs. Castigo
El objetivo de la consecuencia es el aprendizaje, no el sufrimiento. Se busca que el joven sea responsable de las consecuencias de sus propios actos, pasando de la idea de que el progenitor es el árbitro del comportamiento a que el muchacho es responsable.
Características de la Consecuencia Educativa Eficaz:
- Inmediata y Proporcional: Debe ser inmediata a la conducta no deseada y proporcionada a la naturaleza de la infracción. Los castigos duraderos (como suspender todo un trimestre por malas notas) son ineficaces y desproporcionados.
- Relacionada con la Falta y Reparadora: La corrección más eficaz es la que obliga a ser responsable con las consecuencias del acto o a reparar el daño ocasionado. Por ejemplo, en lugar de un castigo arbitrario (quitar la televisión), la consecuencia debe estar relacionada con el incumplimiento (si llega tarde, al día siguiente tendrá que llegar más temprano).
- Previsible y Coherente: Las consecuencias deben ser establecidas con anticipación y aplicarse con coherencia. Si se establece una consecuencia, hay que mantenerla y exigir su cumplimiento.
- Firmeza y Afecto: Los padres deben ser firmes y seguros, pero la corrección debe realizarse desde el cariño y la comprensión.
B. Autoridad con «cariño y sin venganza»
La corrección debe tener siempre un carácter extraordinario y finalidad educativa. Cuando se aplica una sanción, se debe asegurar que no sea una forma velada de venganza o una mera reacción automática del educador frustrado.
El estilo educativo democrático (o Autoritativo-Recíproco) utiliza la autoridad para guiar. Los niños más estables y felices han sido educados por padres que supieron combinar la exigencia con el cariño y la coherencia.
Una herramienta fundamental, sobre todo ante problemas de conducta, es el refuerzo del comportamiento positivo. El modelo de Apoyo al Comportamiento Positivo (ACP) busca prevenir la conducta inadecuada mediante la enseñanza y el refuerzo del comportamiento apropiado, en lugar de solo intervenir para eliminar las conductas no deseadas.
Técnicas Aversivas Mencionadas, pero No de Castigo Físico:
- Tiempo fuera (Time out): Aislar al niño de la situación de conflicto por un período de tiempo corto para que se calme.
- Retirada de un privilegio: Como no usar videojuegos.
- Coste de Respuesta.
- Reprimendas: Deben ser breves, inmediatas y dirigidas a la conducta, no a la persona.
IV. El Rol de la consecuencia en los problemas de comportamiento
Las estrategias correctivas son cruciales cuando los menores realizan actos contrarios a las normas, especialmente en casos de ciberacoso o violencia intrafamiliar.
En el contexto escolar, existen dos modelos para abordar la disciplina:
- Modelo Reactivo (Control): Se centra en la disciplina como condición necesaria y se enfoca en las sanciones y castigos para que el alumno aprenda a comportarse mejor, evitando el castigo y sirviendo de ejemplo. Sin embargo, se reconoce que los castigos tienen muchas limitaciones en su eficacia y se aplican a menudo de forma arbitraria e incoherente.
- Modelo Proactivo (Formación Moral): Considera la disciplina como un instrumento para el desarrollo moral y la autonomía. Se insiste en alternativas como medidas reparadoras, reeducativas y preventivas, como la reparación moral (pedir perdón) y el desarrollo de la inteligencia interpersonal. Este modelo busca corregir la conducta desde la reeducación y la inclusión, ya que la expulsión rara vez modifica el comportamiento.
La ley del péndulo, que lleva de un autoritarismo atemorizante a un educador paralizado por la permisividad, exige buscar el equilibrio. Los niños necesitan que los adultos mantengan la jerarquía y la firmeza, explicando y razonando sus decisiones. El verdadero éxito se encuentra cuando los padres logran desarrollar su función educativa (enseñando al hijo que debe merecer las cosas) y demuestran su autoridad como puntos de referencia sólidos, resultando en un «juego de suma distinta de cero» en el que ambos ganan en el desarrollo de la responsabilidad del menor.